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Algunas redacciones de otros cursos

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Las letras no son iguales
Editorial: El lápiz dorado
Ese, la historia secreta, shh…
Ese:-¡Arriba las manos! ¡Suelta al rehén y todo saldrá bien!
O:-Dadme primero lo que he pedido y la soltaré.
Ese:- No pensamos darte lo que pides, baja el arma lentamente…
Equis (Aparece sigilosamente)
O:- No podréis. Sé que se está acercando la equis, si da un paso más, me cargo a la e y todo el mundo sabe qué pasaría si hiciera eso.
La o hizo un ligero movimiento, el cual fue aprovechado por la s que, con su pistola y su puntería, le dio en el brazo. Justo en el blanco para que soltase su pistola y al rehén. Efectivamente, después de un minuto, la s estaba deteniendo a la o.
En la RCE (Reserva Científica Estratégica Secreta):
-Casi lo estropeas, haces demasiado ruido- dijo la ese en tono pedante.
-Siempre me echas la bronca, estoy harta. Me voy, dejo la RCES, ya no lo aguanto más. Pero que sepas una cosa. Esto no acaba aquí…
Después de cinco años.

Equis, el ataque de los clones.
Llevo cinco años planeando esto. ¿Qué te hace pensar que después de cinco años, pararé?- dijo la equis. Y continuó:- Primero atacareis a las vocales y después, por orden alfabético, ¿lo entendéis?
-¡A la orden! –gritaron todos los clones a la vez.
En unos segundos todo el abecedario, nombre de la ciudad en la que se encontraban se llenó de equis. Intentaron luchar, pero había demasiadas. Lo peor de todo era que estaban entrenadas para formar cárceles en forma de equis. Cuando todas las letras estuvieron encarceladas, las equis se transformaron en un robot que las amenazó de muerte.
Ellas no tuvieron más remedio que obedecer. A partir de ese día, las palabras feas o malsonantes fueron desterradas a la isla sin nombre.
Hasta el final de los tiempos, la equis no se volvió a despreciar ya que, aunque haya más o menos palabras con una letra, eso no significa que no sea importante.
Victoria Barba, 1º C

 


Raúl Tarazona
Esta historia trata de una ciudad donde vivían todas las letras del abecedario, pero había dos peculiaridades, que de una forma u otra destacaban de las demás, por así decirlo, eran las que más poder tenían en la ciudad. Eran la S y la X.
Entre ellas dos no había buen rollo, siempre estaban igual discutiendo sobre todo porque la s decía que tenía mucha más importancia que la x.
Un tranquilo día, soleado y de buen tiempo, la x harta de todas las discusiones continuas, decidió marcharse. La s, al enterarse de esta gran noticia, se puso muy contenta. Por fin gobernaría ella sola, al fin tendría ese poder que siempre había deseado, pero, lo que no sabía, era todos los cambios que habría en la ciudad, después de la marcha de esa letra.
Empezó a faltar mucho oxígeno, claro, al quitarle la x ya no era lo mismo. Todas esas grandes y flexibles camas elásticas, se volvieron rígidas, como piedras. Todas las letras se quedaron sin medio de comunicación ya que las líneas de fax se cortaron dejando a la ciudad en total desconexión. Las enormes figuras hexagonales que tenían en la entrada de la ciudad se derrumbaron, destrozando así los pocos taxis que quedaban después de que la x se fuera. Los científicos se volvieron un poco locos al quedarse sin hacer experimentos. Los que practicaban boxeo se quedaron sin ir al gimnasio y, por último, desaparecieron todos los saxofones, dejando así a la ciudad sin esa banda que animaba todas las fiestas locales.
La población se dio cuenta de que la X era necesaria para la vida diaria y la s admitió su error. Quiso dejar el cargo y pedirle disculpas para que así volviera la x, que, finalmente, regresó y todo volvió a la normalidad, salvo por un detalle, que las dos letras acabaron siendo grandes amigas.
Leyre 1º D

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