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El museo de la inocencia, Orhan Pamuk

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Excelente este texto del premio Nobel, Orhan Pamuk. En él nos explica las sensaciones que le asaltan cuando besa a su amante en la clandestinidad.  Quiero que te fijes en cómo  se fusionan todas las imágenes pasadas y presentes hasta el punto de embalsamar el tiempo por simple roce de unos labios. No sólo la amada, sino todas aquellas que ha besado, toda una multitud de mujeres asaltan sus labios, después del roce intenso de sus labios.

Justo eso es lo que quiero que logres con tu beso. Un beso abre una ventana a todos los alientos, a la memoria de otros besos, al velo del tiempo que destapa otros rostros. Quiero que sentir cómo atas  todos esos pequeños cofres que has ido abriendo a lo largo del tiempo, hasta que todos ellos se transforman en el jugo del deseo.

Aghata

Ahora me gustaría decir algo sobre Füsun y nuestros besos. Me preocupa conseguir que se perciba tal y como fue la parte sería de este relato en lo que se refiere a la sexualidad y el deseo y al mismo tiempo protegerlo de la ligereza y la vulgaridad: pensaba que el sabor a azúcar en polvo de la boca de Füsun se debía a los chicles marca Zambo que mascaba.  Ahora besarnos no era el acto provocativo que realizábamos en nuestras primeras citas para probarnos y para expresar nuestra atracción mutua, sino algo que hacíamos por nuestro propio placer y que, según lo hacíamos, ambos íbamos descubriendo maravillados. A medida que nos besábamos largamente saboreando los besos, los dos nos dábamos cuenta de que en aquello intervenían tanto los recuerdos como nuestras húmedas bocas y las lenguas que se envalentonaban mutuamente. Así, al besarla, primero la besaba a ella, luego besaba a la Fúsun que recordaba, luego abría los ojos por un instante, los cerraba y besaba a la Fúsun que acababa de ver y a la de mis recuerdos, pero poco después a esos recuerdos se les añadían otras jóvenes que se le parecían y también las besaba a ellas y luego me encontraba más viril por estar besando a toda aquella multitud y en ese momento al besarla a ella la besaba como si fuera otra, y le placer, la confusión y tantas nuevas ideas  (<<Es una niña>>, decía una idea; <<Sí, una niña muy mujer>>, decía otra) que me provocaban su boca infantil, sus anchos labios y los movimientos en el interior de mi boca de su ansiosa y juguetona lengua, iban creciendo y mezclándose con todas las personas que yo era al besarla y todas las Füsun que revivían en mis recuerdos al besarme ella. Gracias a aquellos primeros y largos besos, a las ceremonias de unión sexual que iban desarrollándose lentamente entre nosotros y a sus detalles, intuía las primeras claves de un conocimiento nuevo y de un tipo de felicidad desconocido para mí hasta entonces, y que se entreabrían las puertas de un Paraíso que raras veces puede alcanzarse en este mundo. Con nuestros besos se abrían las puertas no sólo de un placer carnal y de un deseo sexual cada vez mayor, sino también las de un Tiempo grande, amplio, inmenso, que nos arrastraba fuera de las tardes primaverales que estábamos viviendo.

El Museo de la inocencia

Orhan Pamuk

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Comentarios El museo de la inocencia, Orhan Pamuk

esta bien es la conocencia o experimental cosas la inocencia tu has dicho
Ha es díficil, pienso hacer eso-pero imaginándolo-no me gustaría verla como una niña
Van a decir qué sería un enfermo por las niñas-me gustó -la primera vez qué la beso
pero con la imaginación me perdí-me gusto tú artículo-y las diabluras de Orhan Pamuk
saludos --interesante-Manuel
Si pudieramos recuperar la inocencia en cada beso ... y el primer sabor
Sabes que adoro tus presentaciones ...
... el retazo del libro ... me ha sabido a poco
Te quiero ... desde mi horizonte azul


P.D. ¿Cómo va tu rodilla?
Es un fragmento que me llamó la atención María. En estos momentos me lo estoy leyendo. Esta muy bien escrito, aunque a veces se haga un poco pesado.
Saludos
Tienes el don del intelecto y elarcoris de la atraccion, tus seguideres te adoran, besos. tuyo.
Dimas cruz Fernandez , El Liniero.
Tienes el don del intelecto y el arcoris de la atraccion, tus seguideres te adoran, besos. tuyo.
Dimas cruz Fernandez , El Liniero.
Muchas gracias amigo, por tus amables palabras. Lo cierto es que me encanta cómo escribe este autor, aunque este libro me está resultando un poco pesado. Pero la forma de describir los estados de la consciencia, lo que siente, ese museo de la inocencia del que habla atrae poderosamente.
Un beso desde Valencia
Que maravilla de libro, que sin fin de detalles..., gracias por escribir algo tan lindo! y sentido.
pilar pilar 10/08/2010 a las 00:18

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