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Mi mejor amiga. Redacción de Halloween

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Era un día frío y nublado. Eva y su familia estaban en el funeral de su mejor amiga, Andrea. Eva fue la última persona que estuvo con Andrea.

Bueno, estoy triste por qué Andrea ha muerto, recuerdo los últimos ratos que pasamos juntas.Todo empezó un día antes del incendio que desgraciadamente la mató (que pena), recuerdo que oimos hablar de un vagabundo que vendía unos collares hermosos a un precio muy barato. El vivía en una torre abandonada, daba miedo entrar, pero Andrea quería o segun ella necesitava un collar que quizas estuviera allí. Entonces abrimos la puerta, que sonaba de una manera desagradable. Esa zona hacia saltar a la vista que el sitio estaba abandonado, pero no perdimos esperanza, subimos los estrechos y desgastados escalones puestos en escalera de caracol. Cada vaz que subíamos un piso nos indignábamos al no ver nada más que un oscuro callejon sin fondo. Solo se oían nuestros pasos en los escalones, hasta que llagamos a una puerta. Era el último piso, así que tenía que ser allí. Detras de la puerta se oía un ruido extraño, algo como un rugido ligero. Acerque la mano al frío pomo y lo toqué, lo agarré con firmeza, lo giré lentamente y empecé a abrir la puerta, que chiriaba deuna manera estremecedora, rompiendo el suave aunque intenso silencio. Al otro lado de la puera había una habitación en la que se encontraba un hombre durmiendo, por lo que el ruido extraño eran los ronquidos que él emitía. En ese momento, sin pensárnoslo dos veces entramos con cautela, pero, al primer paso, el hombre se levantó instintivamente y sacó una navaja de su bolsillo izquierdo, note cómo me paralice del pánico, el dijo:

-¿Qué queréis?- Dijo con el arma amenazadora en la mano apuntandonos. En ese momento Andrea se armó de valor y dijó:

-Nosotras venimos a comprar un collar- Él nos dijo que le siguiéramos, sin soltar su navaja. Esa navaja me ponía nerviosa, me ponía incómoda, me hacía sentir frágil, débil, impotente. Mientras yo pensaba en esa navaja, llegamos a una estrecha habitación,ocupada únicamente por una vitrina en la que Andrea encontró el collar de sus sueños y fantasías. Se trataba de un collar con dos corazones, uno de rubí y otro de plata. Ella preguntó un precio y el hombre le dió un precio razonable y económico, pero Andrea no tenía esa cantidad así que lo cogió y se fue corriendo en las narices del hombre que aun sostenía la navaja en su mano. Yo al ver la acción de mi amiga, también salí corriendo. Andrea y el hombre eran muy ágiles para bajar por los escalones, pero yo no, hacía todos mis esfuerzos para conseguir que no me alcanzara, pero me caí y viendo que no podría huir mas, me refugie en un callegon oscuro y polvoriento. En ese momento el hombre se paró a unos pocos metros de mí para descansar, mas él notó mi presencia, yo me encogí en la oscuridad, agaché la cabeza, me abracé las rodillas y me quedé inmóvil. Pero justo en ese momento me entró una llamada al móvil, colgué enseguida, pero el me escucho y giró la cabeza hacia donde yo me posicionaba. De repente se me aceleró el pulso y me desmayé. Al recobrar el conocimiento, seguía en el callejón y escuchaba los ronquidos del hombre procedentes de varios pisos más arriba. Salí de esa maldita torre tan rápido como pude y vi que la llamada que me habia llegado antes era de Andrea que, al menos, pensó en mí cuando ella ya estaba a salvo, pero no volvió a llamarme. Al día siguiente ella fué a pagarle al hombre el collar, ya que ella no era una ladrona, y pensaba pagarlo, entró en la torre, yo me quedé fuera, al poco rato empezó a salir humo por una ventana, yo llamé a la policía pero ya era demasiado tarde, ese fué el último día de Andrea.

Había quedado con Eva para pagar el collar que no pagué, cuando llegué a la torre Eva ya estaba allí, esperandome con una sonrisa en su rostro, no parecía enfadada por dejarla tirada ayer, incluso entró conmigo para que no pasase mucho miedo. Cuando llegamos a la planta más alta el hombre no estaba allí. En ese momento algo me golpeó bruscamente en la cabeza y posteriormente oí a Eva gritar. Cuando me desperté, estaba en una habitación no muy bien iluminada, en la que hacía un frío que se adentraba en mis huesos. Yo estaba atada de manos y pies a una silla, enfrente mío había un altavoz que me dijo con una voz distorsionada:

-¿Por qué lo hiciste?- Dijo con una voz muy seria y cruel.

-¿Qué?-Dije yo con la mente confusa y borrosa por el golpe que recibí.

Enseguida sentí otro golpe en la cabeza y cuando me desperté, estaba en una especie de jaula rodeada de barrotes, yo seguía atada de pies y manos a la silla. Entonces apareció alguien cubierto por un chaleco y un gorro que le cubria el rostro, él abrió la jaula y me desató. Yo me percate de que tenia una navaja en la mano, pero cuando me vi libre lo golpeé en la cabeza y se le cayo el gorro. Era Eva. Me quedé de piedra, el suficiente tiempo para que ella saliera de la jaula y la vuelva a cerrar.

-¿Por qué haces esto?- Le pregunté con los ojos humedos. No hubo respuesta, se lo volvi a preguntar y me dijo: Sufrirás tanto como el -Señalo al vagabundo de los collares tirado en el suelo con un cuchillo en el cuello- Pero tú más.

-No lo entiendo¿Pero, por qué?- Le dijé con los ojos húmedos.

-Porque me dejaste tirada cuando el hombre nos perseguía por tu maldito collar.

No te preocupaste por mí ni por un segundo. ¿Sabes el miedo que pasé? Me desmayé y todo y tú no hiciste nada. Te fuiste sin más cuando más te necesitaba. Se puso a llorar, y cogió una garrafa de gasolina y la roció por el suelo. Yo le suplique que no lo hiciera, pero de poco sirvieron mis suplicas. Lo último que vi fue a Eva hablando con la policía y haciendose la victima. Entonces empecé a consumirme. Notaba cómo el fuego consumía la superficie de mu cuerpo y se incrustaba dolorosamente en mis huesos. En mis últimos momentos de vida pensé en qué se había convertido mi mejor amiga.                                                                                              ALAN MORALES VIDAL.  2º G.

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Comentarios Mi mejor amiga. Redacción de Halloween

Hola soy Daniel Zamora de 3ºD.
No me deja enviar mi redacción. Me pone:
Vaya! Parece que tienes un artículo a medio escribir. ¿Quieres recuperarlo?
Sí, quiero recuperarlo No gracias, es para borrar.
Pulso siempre que si pero no va.
https://ae01.alicdn.com/kf/HTB1ccmGLXXXXXbuXVXXq6xXFXXXi/M02-Skeleton-Ghost-M-scaras-T-cticos-Militares-Paintball-BB-Gun-Shooting-Protecci-n-Balaclava-Airsoft.jpg_640x640.jpg
Hola soy Teo, Teófilo y tengo 13 años.
Mi padre es militar, al igual que lo fueron su padre y su abuelo y en un futuro, seguramente yo seré militar.
¿Por qué os digo todo esto? Porque mi padre estudió en “escuela militar” de Zaragoza, al igual que mi abuelo y todo mi árbol genealógico.
Yo tenía que haber estudiado en esa escuela, pero no pude entrar, porque sólo havia 12 plazas y ya estaban ocupadas, así que pasé a ser el primero de la reserva, o sea, si hubiera una vacante entraría yo.
“El primer día”:
Mi primer día de curso fue bastante embarazoso.
Todos los compañeros estaban ya en clase y el director me acompañó a la que sería mi clase, me presentó y me invitó a sentarme en un pupitre que había en el fondo.
Conforme pasaba por el pasillo de mesas para ir a mi sitio, los compañeros me miraban de arriba a abajo.
Me senté, dejé las cosas en el suelo y miré el pupitre. Habían nombres de personas, de equipos de fútbol, hasta un chicle pegado, no parecía muy diferente a cualquier otro instituto.
Al poco de sentarme, noté una sensación de frío que recorría mi cuello y bajaba por mi espalda.
“Segundo día”:
Si el primer día fue embarazoso, imaginaos el segundo. Después de matemáticas tocaba gimnasia. Era un pabellón increíble, suelo de parquet, porterías, redes para voley, canastas...
Al terminar la clase, nos teníamos que duchar. Las duchas no tenían puertas, ni había separadores, sólo espejos enfrente.
El agua empezó a salir caliente, más caliente y todavía más caliente. Todos salimos del agua corriendo, el vapor cada vez era mayor y no se podía ver, sólo se escuchaba los gritos de los compañeros.
Cuando me acerqué hacia los espejos, apareció una cara sonriendo y yo salí corriendo.
“Tercer día”:
Le conté a mi padre lo que me había pasado, pero como siempre, no me escuchó.
Yo comencé a tener miedo además la disciplina en el colegio era muy severa, los horarios, lastareas, las actividades...
Les pregunté a mis compañeros si tenían sensaciones raras y algunos me respondieron que sí.
El tercer día fue el peor, el maestro estaba escribiendo en la pizarra, cuando del techo apareció una luz, una especie de bola de luz que bajó y se puso a la altura de la cabeza del profesor, todos mirábamos alucinados, la bola se movió y se puso sobre el pupitre, la tapa se abrió y se cerró dando un golpe seco, la bola desapareció.
El maestro se giró por el ruido, después me castigó. Mi padre estaba enfadado conmigo y yo no quería volver al colegio.
“Cuarto día”:
Estábamos clase de educación asrtística, dibujando un bodegón. Todos mirábamos un bol lleno de fruta e intentábamos dibujarlo. Estaba terminando el rabito de la pera, cuando mi mano, de forma automática y descontrolada, escribió “Ayuda”.
Solté mi lápiz asustado y me quedé unos segundos mirando el lápiz, a continuación salieron más letras de mi mano “Cajón maestro gimnasia”.
“Quinto día”:
Hoy tocaba gimnasia de nuevo, tenía miedo pero también curiosidad, así que cuando mis compañeros se fueron a la ducha, yo me fuí con mucho cuidado al cajón del profesor, lo abrí y ví que había muchas cosas: pegatinas, un yoyó que ponía el nombre de Pedro, una caja donde ponía Ventolín con el nombre de Javi. De repente se empezó a mover y cerré de golpe el cajón y salí corriendo.
“Sexto día”:
El miedo a ir al colegio crecía y la curiosidad también.
Entonces comencé a preguntarle a mis compañeros, me contaron que el compañero que estaba antes que yo se llamaba Felip3 y que no conocían a ningún Javi. Cuando terminaron las clases, fuí a la biblioteca a investigar y viendo los anuarios, ahí estaba Javi, estudió en este colegio hace años y también vi aquella nota a pie de página que ponía D.E.P..
Salí de la biblioteca. Había carteles de “Fiesta de Halloween el 31 de octubre” y había que ir disfrazados.
“Séptimo día”:
Las clases fueron normales, no pasó nada extraño.
Cenamos a las 20:00h, horario militar, luego estudié un poco y finalmente me fuí a la cama.
Esa noche, tuve un sueño muy extraño y a la vez muy real. Un niño en clase de gimnasi, no podía hacer un ejercicio. El profesor le gritaba, el niño lloraba. Sacó un bote de algo, ponía Ventolín, el profesor seguía gritando y se lo quitó. De repente, el niño cayó al suelo y yo desperté muy asustado.
“Octavo día”:
El sueño de la noche anterior me hizo pensar y me puse a investigar más a fondo.
Me enteré de que Javi era alumno del colegio y que murió un 31 de octubre de un ataque de asma. Entonces entendí que Javi quería que se conociese la verdad, y no se me ocurrió otra manera que colgarla en internet.
“Noveno día (Fiesta de Halloween)”:
Hoy es el día de la fiesta, yo me he vestido de “Orco” de “El Señor de los Anillos”, después me he acercado al instituto.
Estábamos en clase de matemáticas, se oían ruidos, revuelo en los pasillos. De repente, la puerta se mi clase se abrió, era el director y tenía cara de enfadado.
Poco a poco en la pizarra fue apareciendo una palabra:
G-R-A-C-I-A-S
Todos salieron corriendo.
“Décimo día”:
Hoy es 1 de noviembre y mi último dia en la “escuela militar” de Zaragoza. Me enteré de que la historia llegó a manos de la dirección de la escuela. La reputación de la escuela se fue al traste.
Pero sé que Javi descansa tranquilo.
Daniel Zamora Gil 3ºD

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