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Leyenda medieval

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Había una vez una pareja de jóvenes que vivían en un pueblo llamado Hage, lejos de la ciudad y los nobles. Los jóvenes quienes habían sido abandonados al nacer, habían crecido juntos, bajo la tutela del reverendo de la iglesia que los había rescatado de una muerte segura en medio de las tinieblas de la noche y que se había ocupado de ellos desde el principio. Los jóvenes se llamaban Aiden, de unos catorce años y Lily, que por aquel entonces tenía 16 años.

Sin embargo aquella tranquila vida se vio truncada cuando apareció aquel noble malcarado y que pretendía destruir cuanto hallase a su paso. No olvidemos decir que nos encontramos en un tiempo en el que la magia podía controlarlo todo.

La pareja de adolescentes salió corriendo con la intención de salvarse sin embargo no pudieron evitar que les alcanzase aquella bola de fuego, que el temible caballero había lanzado hacia la iglesia. Tal fue el impacto que el padre no sobrevivió. Los chicos, después de volver la vista de atrás para ver su hogar en llamas, salieron corriendo hacia el bosque pero, antes de llegar, escucharon la maldición que les lanzó el temible mago. Consistía en evitar que los jóvenes pudiesen estar juntos. Durante el día, Lily se convertiría en un impresionante halcón y, cuando llegase la noche, sería Aiden el que se transformaría en otro animal carismático, un lobo.
Esa noche se refugiaron bajo un gran árbol y durmieron allí y, a la mañana siguiente, al despertarse Aiden, comprobó los efectos de la maldición. Junto a él había un gran halcón, entonces él supo que se trataba de su compañera Lily. El chico le prometió que no se separarían, así que ambos, joven y halcón retornaron al pueblo. La desolación era evidente. Todo estaba en ruinas y las casas habían sido destruidas. No obstante no quisieron hundirse en la desesperación, así que empezaron a buscar por las inmediaciones a los supervivientes. Sus pesquisas dieron resultados ya que encontraron a un grupo de agricultores, cuyas casas, pese a la hecatombe, todavía se mantenían en pie.

Lo primero que tenían que averiguar era quién era el misterioso caballero que lo había destruido todo. Así se enteraron de que el noble no era otro que Ignis, un noble que había sido apartado por sus muestras continuas de cólera y su prepotencia. El chico entonces les contó la maldición con la esperanza de que pudiese hallarse una forma de destruirla, pero la única forma de acabar con esa desgracia era matar al causante. También averiguaron que el hombre se movía por la ciudad, un emplazamiento en el que los nobles y la gente más pudiente tenía sus viviendas.
A medio camino de la ciudad y, como se había hecho de noche, pararon en una cabaña. Allí sería la joven la que se convertiría en humana, mientras el joven, lo haría en lobo. Durante el mínimo periodo de tiempo que pudieron estar juntos se prometieron que se cuidarían entre sí y que no se rendiría pasase lo que pasase. Los dos querían vengar la muerte del reverendo, la persona que se había ocupado de ellos como si se tratase de sus propios hijos y, por supuesto, querían romper la maldición.

A la mañana siguiente se dirigieron hacia la capital atravesando aquel paisaje extraordinario y que nunca habían visito. En cuanto entraron a la capital se asombraron porque era una ciudad enorme. Su calle principal estaba llena de puestos en los que los gremios vendían armas, pociones y objetos mágicos. Mientras le dedicaban un rápido vistazo a las cosas expuestas, Aiden vio una espada que le encantó, pero era muy pesada. Sin embargo, pensó que este no sería un gran problema si se entrenaba concienzudamente, así que decidió comprarla. A continuación descubrieron otro puesto en el que podían verse las mejores pociones de toda la capital. El joven le preguntó al mercader si tenía alguna poción que pudiese destruir una maldición. El mercader se le quedó mirando tristemente y le dijo que no, pero, continuo, mientras sus ojos brillaban, tenía una que podía anular los efectos durante tres horas. El chico quiso saber cuánto costaba y al enterarse que el precio era de 100 monedas de oro, estuvo a punto de soltarle cuatro frescas al pobre hombre. Sin embargo, merecía la pena intentarlo, por tanto la compró.

Por la tarde, Aiden decidió darle la poción a Lily, que, al ingerirla, volvería a transformarse en humana. El chico la abrazo durante un segundo y le dio un beso ya que se sentía prisionero de la suerte, sin su ayuda. En ese momento apareció el malvado Ignis quien les dijo que no se esperaba que continuasen vivos, algo que a la pareja no les gusto, ya que, creía que sería fácil acabar con la vida de ambos chicos.

Les tiró una bola de fuego pero la esquivaron. Seguidamente y mientras Lily le proporcionaba un escudo a Aiden, el se lanzó con la espada sobre el hombre, pero fallo. Así que se puso en guardia delante de Lily y le dijo que crease una distracción para poder atacarlo mientras. La joven fallaría su ataque a distancia pero, Ignis, aprovechando que el hombre estaba de espaldas, se lanzó sobre él y le clavo la espada.
Entonces notaron que todo el peso que llevaban encima se diluía, la maldición se había roto. Así que pensaron celebrarlo, no sin antes atender a un noble de la realeza que espiaba a Ignis y pretendía acabar con su vida. Así que se quedó mirando a la pareja y sonrió. La recompensa de las 1000 monedas de oro sería suya. Además le ofreció al joven formar parte de la guardia real, ya que tanta destreza no podía desaprovecharse. Ellos aceptaron el reto y siguieron al hombre hacia el palacio. Allí informarían al rey de su hazaña y lograrían hacerse un hueco en su corazón. Se harían famosos y la suerte de sus hazañas pasaría de padres a hijos hasta el fin de los tiempos.

FIN

Gabi, 3º ESO

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