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Escribe una continuación del inicio de Grandes esperanzas

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Escribe una continuación del inicio de Grandes Esperanzas

Quién eres? ¿Qué quieres de mí?- dijo, asustado, mientras el corazón le palpitaba fuertemente.
-Se puede decir que soy un sicario y he venido a por ti, ya que eres la persona perfecta para lo que necesito…- respondió en tono siniestro.
-Pero…. ¿por qué yo? Solo soy un niño del pueblo normal y corriente, casi nadie me conoce.
-Pues por eso mismo, ¡eres la persona perfecta! Ahora te vas a venir conmigo sin montar ningún paripé o será peor para ti- añadió el hombre, mientras le vendaba los ojos y le ataba las manos, con ayuda de otro hombre, que apareció sigilosamente por detrás del chico.
Pirrip asintió con la cabeza, estaba totalmente aterrorizado. ¿Qué harán estos hombres conmigo? ¿Me matarán? ¿Harán cosas macabras? Mil cosas pasaron por la mente del pobre Pip.
Seguidamente fueron caminando hasta un carro que los estaba esperando y allí lanzaron al pobre niño a la parte trasera donde permaneció durante 15 o veinte minutos hasta que las puertas se abrieron nuevamente.
Uno de los hombres lo levantó como si se tratase de un saco y, en fila india todos se dirigieron hacía una casa. Una vez allí y tras abrir la puerta, el hombre lo empujó hasta una cama que había en una de las habitaciones. Le quitó la venda, se fue y cerró la puerta con pestillo.
No supo el tiempo que pasó en aquella habitación, ya que todo estaba oscuro y eso le hacía perder la noción del tiempo.
De pronto se abrió la puerta y vio luz por primera vez desde no sabía cuánto tiempo atrás. La luz lo deslumbró. Entonces la percibió. Era una sombra negra de una fuerza extraordinaria. Lo levantó y se lo llevó hacia otra habitación, allí lo tiró sobre una camilla, lo ató y seguidamente se dirigió hacia una mesa y preparó una inyección.
Él quería chillar, pero aún seguía con la venda en la boca. El hombre se acercó a él, buscó la vena y le puso la inyección. Todo se volvió borroso, solamente pudo distinguir a aquella mujer que se aproximaba para colocarse delante de él. Y fue en ese instante, justo antes de que se le cerrasen los ojos, cuando comprendió que la mujer era su tía. Después se le cerraron los ojos y su cuerpo se quedó en una semiinconsciencia, una profunda tranquilidad.
¿Quién era realmente su tía? ¿Sería ella la culpable también de la muerte de sus padres? ¿Por qué lo había vendido a un sicario? ¿Para qué?
Nadie más supo qué pasó con Pirrip y su tía. Los del pueblo dijeron que habían desaparecido. Lo último que se supo es que su tía cogió un tren y nunca volvió.
Marta, 4º B

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