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Cartas a un joven poeta, Rainer María Rilke: cerremos los ojos y escuchemos al maestro

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Cartas a un joven poeta

                                          Rainer María Rilke

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“Lo único importante son las diez cartas que siguen, importantes para conocer el mundo en el que vivió y creó Rainer Maria Rilke, e importantes también para muchos que hoy y mañana crecerán y se formarán. Y cuando habla un ser grande y único, los pequeños deben callar”

                                  Franz Xaver Kappus

                                  Berlín, junio de 1929

 

(…) Pregunta usted si sus versos son buenos. Me lo pregunta a mí. Antes se lo ha preguntado a otros. Los envía a revistas. Los compara con otros poemas, y le preocupa que ciertas redacciones rechacen sus trabajos. Pues bien, ya que me autoriza a aconsejarle, le ruego que deje de hacer todas esas cosas. Usted mira hacia fuera, y eso es algo que de ningún modo debe hacer ahora. Nadie puede aconsejarle, ni ayudarle, nadie. Sólo hay un medio. Entre en sí mismo. Investigue el motivo que lo impulsa a escribir; compruebe si extiende sus raíces hasta el rincón más hondo de su corazón, y dígase sinceramente a sí miso si moriría en caso de que le estuviese vedado escribir. Sobre todo eso: pregúntese, en la hora más serena de la noche: <>. Escarbe en su interior hasta encontrar una respuesta profunda. Y si esta es afirmativa, si puede usted replicar a esa grave pregunta con un fuerte y sencillo <>, no dude en plantearse su vida en razón de esa necesidad, porque en ese caso su vida habrá de ser, hasta en su hora más indiferente y nimia, manifestación y testimonio de esa necesidad. Luego, acérquese a la naturaleza que ve, lo que vive, lo que ama, lo que pierde. No escriba poesías de amor; por el momento, huya de las formas demasiado usuales y corrientes: son las más difíciles, pues hace falta una fuerza grande y madura para decir algo propio donde tantos otros han dicho cosas buenas y en muchos casos magníficas. Por eso, renuncie a los temas generales y aplíquese a lo que le brinda su propia vida cotidiana; describa sus tristezas y deseos, sus pensamientos fugaces y su fe en algún tipo de belleza; describa todo eso con íntima, serena y humilde sinceridad, y utilice para expresarse las cosas de su entorno, las imágenes de sus sueños y el contenido de sus recuerdos. Si su vida cotidiana le parece pobre, no la culpe a ella, cúlpese a usted mismo, dígase que no es lo bastante poeta para invocar las riquezas del día a día: para el creador no existe la pobreza, ni lugar pobre o anodino. Y aunque se encontrara  en un calabozo cuyas paredes no dejasen llegar a sus sentidos ni uno solo de los sonidos del mundo, ¿ no le quedaría todavía su infancia, ese tesoro precioso y regio, ese santuario de la memoria? Dirija su atención hacia ella. Intente sacar a la superficie las sensaciones sumergidas  de ese vasto pasado; su personalidad se consolidará, su soledad se ensanchará y se convertirá en una estancia a media luz desde la que oirá pasar de largo el ruido lejano de los demás. Y de ese giro hacia dentro, de esa inmersión en su mundo propio surgen versos, no se le ocurrirá a usted preguntarle a nadie si son buenos versos. Tampoco intentará atraer la atención de las revistas sobre sus trabajos, pues verá en ellos una posesión suya natural y muy cara, un fragmento y una voz de su vida. Una obra de arte es buena si surge por necesidad. Su valor reside en la naturaleza de su origen: no tiene otro. Por eso, señor Kappus, no sé darle otro consejo que éste: entre en sí mismo y examine las cavidades de las que mana su vida; en su manantial hallará las respuestas a la cuestión de si tiene que crear. Acéptela tal como suene, sin buscarle explicaciones. Quizá resulte que está llamado a ser artista. En tal caso, asuma su destino y cargue con él, con su peso y su grandeza, sin preocuparse nunca por la recompensa que pudiera llegarle de fuera.

 El creador debe ser un mundo por sí mismo y encontrarlo todo en sí mismo y en la naturaleza, a la que se ha adherido. (…)

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Comentarios Cartas a un joven poeta, Rainer María Rilke: cerremos los ojos y escuchemos al maestro

No tendría sentido si fuera de otro modo,,,pues sería la experiencia de otro.
Un abrazo,,jajaj,,,aquí siempre aprendo
lerna Lerna 04/11/2009 a las 15:36
ME GUSTO LA CARTA
CON BUENA INTENCIO YA VOLVI A ESCRIBIR HABIA ABANDONADO ALGO
ESTO PERO LA INSPIRACION
REGRESO QUE TENGAS BUEN DIA
Sí Lerna, las palabras de Rilke son las de un gran maestro... Estas cartas rebosan sabiduría por los cuatro costados... Y los poemas, ¡ay, los poemas!
Un beso muy fuerte.
Gracias amigo, la inspiración es caprichosa, a veces parece que se ha esfumado... Entonces es mejor callar un tiempo, mirar en nuestro interior, buscar ese hilo perdido.
Saludos
Es impresionante. Gracias por divulgar la obra de Rainer Maria Rilke, uno de mis poetas preferidos.
Me alegro de las coincidencias,,,
Siempre son positivas...
Por cierto,,,,soy eclipse...
Lo he dicho muchas veces,,,,pero siempre hay alguien que no lo sabe.
Y tu ,,,tienes que saberlo,,,,,,,,,,Claro.
Un beso.
lerna Lerna 04/11/2009 a las 22:40
Vaya Lerna, pues eso no lo sabía... o no lo recordaba. Mil perdones, querida amiga. Eres una caja de sorpresa. Te quiero
"Los años pasan, sí, es cierto, igual que en tren:
nosotros pasamos delante de todo y los años se quedan,
como el paisaje tras la ventana del vehículo,
que el sol iluminará o que empañará el frio."
Poemas a la noche. R. M. Rilke
Tenemos demasiadas cosas en común, y una de ellas son algunos libros de cabecera, verdad?
Te quiero profe.
P.D. Me gusta tu cambio de imagen, eres tú?
Gracias Josillou... Es impresionante su poesía. Quiero subir una selección, pero necesito tiempo para meditar.
Un beso
Sí María, compartirmos muchos libros de cabecera: la buena literatura...la amistad... los sentimientos...los sueños
Un beso muy fuerte, querida amiga.
´Sí, soy yo... Es una foto que me sacó Juan en un paf, la he reducido y no se vé mi reflejo en el cristal, todo el paf estaba acristalado. Es una foto que me encanta, por lo que representa.
Pues estás guapísima profe jajaja
Besos de buenas noches
Te quiero ... compañera de inquietudes.
¡Qué va! Lo que irradia la foto, era lo que sentía en esos momentos... el amor que corría por los poros de mi piel.
Un beso...

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