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Artículo de opinión: ¿Qué es la literatura?

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¿Qué es la literatura?

Se presenta,  a continuación,  algunas de las definiciones o reflexiones que podemos encontrar en los libros sobre  qué es la literatura. El problema no estriba en esas definiciones más o menos hipotéticas y, sin duda, reconocidas por todos;  sino en cómo explicarles a los adolescentes el sentido de una obra literaria cuando esta  cambia según la perspectiva o ciencia con la que la abordemos y, por supuesto, según la época, cosmovisión o lector.

La literatura se ha entendido, en primer lugar, como una forma de descubrimiento de los medios y procedimientos de la propia lengua. Lo distintivo siempre ha sido el afán de crear belleza, aunque el concepto de belleza es poco fiable; los cánones de lo que es o no bello, fluctúan, varían, se aniquilan o surgen de las ruinas, en cada período literario. Por lo tanto, es difícil que con este argumento convenzamos a nuestros alumnos del valor de la literatura, puesto que no podemos definir lo que es bello; incluso, cada uno de ellos te hará un listado disímil de las cosas que para él son bellas.

Tratemos  de poner el dedo en la yaga. Si la literatura se define como un medio de lograr extraer la belleza del lenguaje y no sabemos qué es la belleza, entonces ¿para qué nos sirve? No sirve para nada.  Si no nos sirve,  no tiene sentido que leamos o escribamos textos más o menos literarios, porque no van a contribuir a ayudarnos a triunfar en la vida. Además, la mayoría de los escritores - como muchos artistas- fueron pobres, fracasados, lunáticos. Un atajo de farsantes que  ni siquiera supieron solventar sus propios problemas. Entonces, ¿qué pueden enseñarnos ellos sobre la vida? ¿por qué leemos? ¿para enloquecer como ellos?

Pero, ¡ojo¡ no confundamos persona con personaje, obra con creador. Las anécdotas de su vida, no son exactamente lo que nos interesan, porque aquí no se trata de juzgar a nadie, ni éste es un programa sobre "Cómo triunfar en la vida". Para ello existen otras fórmulas, otros maestros más adecuados que los maestros de la literatura. Nuestra misión como docentes es explicarles que la obra literaria no siempre mantiene una relación lógica con la realidad extralingüistica: se acerca o separa de la realidad humana o vital de cada época. Crea muchas veces una película que  sirve de expresión o protección. Es un refugio, una forma de comunicación personal e íntima. Precisamente por eso nos sirve, porque nos ayuda a aislarnos, nos protege, nos saca de nuestras cavilaciones, nos emociona.  Se convierte  en una superación de la realidad al crear mundos posibles. De ahí la impermeabilidad de las experiencias personales, la creación de personajes verosímiles pero ficticios que potencia nuestra imaginación.

La literatura es una forma privilegiada de autoexpresión, una forma de expresar o sacar al exterior nuestro dolor, desilusión, celos por lo que la vida priva, una forma de curarnos de la soledad.  Es  una experiencia  que provoca euforia,  puesto que un texto nos conduce a otro, nos recuerda algo leído con anterioridad, nunca  termina en el momento en que cerramos el libro y lo dejamos en la estantería; sigue ahí en nosotros, y perdura como un fuego inextinguible.

Ese lenguaje motivado, polivalente, estimula nuestra mente; se convierte en un peculiar de juego donde creador y lector comparten ámbitos, situaciones de travesura. De ahí esa ilusión con la que abordamos los textos literarios cuando ya hemos empezado a sentir, a conmovernos, cuando se ha estimulado nuestra imaginación. Ese momento, en el que no podemos o no queremos parar de leer, es único e intransferible. Está oculto en cada uno de nosotros y somos  nosotros los que podemos despertarlo o no.

Desde esta perspectiva, la lectura crea en nosotros un horizonte de expectativas mucho más rico que cualquier otro tipo de ocio. La literatura  no nos dirime de la lucha íntima de cada día, pero muestra opciones verosímiles que en definitiva nos embaucan hasta el punto de hacernos creer que las hemos vivido o experimentado. En ese guiño al lector, estriba su magia.

  Entonces ¿por qué si la literatura es una terapia que esconde alivio, como una píldora dulce, que nos cura, casi nadie lee?; y cuando digo  casi nadie, no pretendo tirar la pelota fuera de la cancha. Ni siquiera los adultos, cada uno con su vida completa y asfixiante leen. ¿Cómo pretendemos que lean los adolescentes, pese al bullicioso mercado de la literatura infantil y juvenil?

                        Se jacta ese mercado,  de sus éxitos, de su  odisea o acercamiento a los jóvenes , pero únicamente se preocupa por la lista de éxitos.  

              Los estudios expertos muestran que si en la etapa de primaria los niños y niñas se interesan por los cuentos, poemas, obras de teatro u cualquier otro tipo de texto que se lleva a clase, cuando crecen  abandonan este habito, adquieren otro tipo de hábitos: juegos de ordenador, play, ver la televisión, Internet. Ni siquiera se molestan en salir a la calle. Todo lo tienen  en casa, a la altura de su mano. De ahí, por ejemplo, que a veces cuando recomendamos un libro estimulante no lo hallemos, esté agotado o simplemente no se haya reeditado. Por ejemplo, cuando recomendé el libro  "La balada del siglo XXI" de Jordi Sierra me encontré ante lo inevitable, al menos, allí donde lo busqué. El libro estaba agotado, no se había reeditado. 

Algo similar ocurre con algunas editoriales de prestigio que, pese a su reconocimiento internacional, son ciertamente desconocidas por el lector habitual, fuera de su ámbito local. El ejemplo de Bassarai y de su plataforma en  Internet (www.espacioluke.com)  es incuestionable.

            Y  el profesor se pasma y se frustra ante la inevitable falta de atención de sus alumnos y no comprende o no quiere comprender por qué  los mismos mitos literarios o históricos,  que son aclamados a golpe de ratón,  resultan soporíferos en su clase. Reconoce la teoría, es consciente de que el problema radica en la forma de abordar los temas o textos literarios, pero no sabe cómo hacerlo. Esa la falta de confianza en uno mismo conduce al puerto equivocado ( al pasotismo de sus alumnos) sus buenas intenciones.

Sin embargo, de nada les servirá a los alumnos la protesta, si el profesor muestra un entusiasmo fuera de lo común, si esgrime los argumentos adecuados y se compromete, si  hace saber al alumno que lo que se  propone es una actividad tan lúdica como cualquier otra, pero que requiere más esfuerzo. Será él - por lo tanto - el artífice de la aventura, el guía; pero, una vez dotados de herramientas, serán ellos, sus alumnos, quienes descubran el intransferible mundo de ficción  y lo recreen, a su imagen y semejanza.

El profesor enseñará a leer, leyendo;  a interpretar los textos,  interpretando; y a crear historias, creando.   Demostrará con su propia actitud que, cuando se lee se asume un rol, de manera similar - por ejemplo- a cuando se juega en el ordenador. Quien lee hasta altas horas de la madrugada, igual que quien juega, se deja llevar inconscientemente por el personaje, y  la situación que le ha tocado; porque,  exactamente igual que el que juega o ve la televisión, si lo que tiene entre manos no le emociona, acaba abandonándolo y se marcha a la cama.

 Por eso, la literatura es tan fascinante, fascinante para cada cual. Por eso existen muchas literaturas, muchas formas de apropiarnos de la realidad, como personas distintas. Por eso el que lee en cierta manera olvida su propio miedo o mediocridad, puesto que inconscientemente se ve teletransportado a otro mundo, el de la ficción, el de los sueños.

Mari Carmen Moreno Mozo

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Comentarios Artículo de opinión: ¿Qué es la literatura?

Los recuerdos se agolpan en mi memoria como tizones a fuego
No quiero olvidar ... soy yo
Tengo tantas añoranzas del pasado ... duele y da placer ... sobre todo de la infancia
Mi primer libro "Rastro de Dios", mi primer disco "Pompa y circunstancia" de Edgar, mi primer can can, mi primera enciclopedia, mi primer olor ... mi madre, mi primer Amor ... mi abuela
... todo eso y mucho más pasea por mi cabeza ... y yo digo ... gracias. 
Lo curioso de estos recuerdos es que nunca van solos, siempre van acompañados de historias que creíamos olvidadas... Te doy toda la razón... Recuerdos que han marcado nuestra vida y nos han regalado una experiencia única y real.
Tan real como un sentimiento de amor hacia los seres más queridos, tan real como una lágrima en los ojos.

Mi memoria nunca a olvidado los momentos maravillos y dificiles de mi vida... los buenos estan ahí en el recuerdo, para animarme y fortalecerme para el futuro... los dificiles, enseñandome siempre a valorar cada minuto de mi existencia.
Como no recodar todo una vida?
es sublime de tu parte compartirlo y llevarnos al recuerdo... Muchas gracias.
Un fuerte y cariñoso abrazote amiga.

                                                    

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