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Apuntes de adecuación textual: 2º Bachillerato.

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 La adecuación es la propiedad textual que indica que un texto está bien construido desde el punto de vista comunicativo, esto es, si muestra convenientemente la intención del emisor y la finalidad del texto dependiendo de la comunicación. Para el análisis de la adecuación de un texto hay que tener muy claros la intencionalidad o propósito comunicativo de nuestro texto. Los textos expositivo-comunicativos (y dentro de ellos los textos periodísticos de opinión) tienen una doble intencionalidad: por un parte esta es informativa, comunicativa y, por otra, persuasiva porque intenta convencer y crear opinión. En nuestro análisis debemos demostrar que el texto que estamos comentando se ajusta a este doble propósito y por tanto debemos señalar los elementos de los que se vale para lograrlo.


El ámbito de uso es el espacio donde el texto va a ser leído o escuchado. De esta forma, se diferencian ámbitos de uso que atienen a lo privado (cartas personales, notas, avisos) y a lo público (periodístico, administrativo, literario, científico).
El ámbito de uso y el género discursivo condicionan los modos de elocución textual. Eso significa que para analizar la adecuación tenemos que tener en cuenta los seis factores esenciales de la comunicación: emisor, receptor, mensaje, canal, código y contexto de enunciación.
Tipos de textos o formas de elocución: narrativo, descriptivo, dialogado, expositivo, argumentativo, instructivo.
Debemos tener en cuenta sus características intrínsecas, por ejemplo, dentro de los textos expositivos-argumentativos es habitual la organización lógica y jerárquica, las ejemplificaciones, citas, el uso de preguntas retóricas, etc.


Ámbito de uso: Periodístico (tener en cuenta si se trata de un texto publicado en papel o en Internet, porque las características pueden variar). En los textos de Internet la comunicación es bidireccional, ya que existe la posibilidad de respuesta: posibilidad de compartir la noticia, comentarla, añadir otros códigos (emoticones, vídeos).


Género textual: Tendremos que fijarnos en si se trata de un texto informativo o de opinión (objetivo/subjetivo). Si es de opinión, puede ser un artículo, columna, editorial (no aparece firmado por el periodista porque es la ideología del periódico y viene firmado por el jefe /a de redacción, etc.


Los registros o variedades de uso, se refieren al empleo individual que el emisor hace del texto, lo que está relacionado con el propósito comunicativo, la relación que exista entre los interlocutores, el tema o campo, es decir, la materia que se aborda en el texto, el canal o modo de transmisión, etc.
En la relación de los interlocutores (lo que se llama tenor interpersonal) hacemos referencia al emisor y receptor o destinario del texto y las marcas lingüísticas.

Dependiendo pues de la relación entre los interlocutores y de su grado de confianza encontramos los elementos deícticos que intervienen: Deixis personal: Locutor (pronombres personales (yo/nosotros, me), posesivos (en mi/ nuestra opinión), morfemas verbales: expongo, exponemos). El alocutario hace referencia al receptor del texto. En este caso y atendiendo al mayor o menor grado de confianza podemos encontrar pronombres personales (tú, vosotros, usted, te, os, le); posesivos (en tú, vuestra opinión), morfemas verbales (sepas/sepáis). En ocasiones el locutor utiliza los usos de la primera persona del plural: plural de modestía, para marcar distanciamiento, plural inclusivo o exclusivo, etc. Por otra parte nos fijaremos en si se citan nombres, si aparecen fórmulas de tratamiento, hipocorísticos (Pepe, Lola), apelativos familiares o afectivos (mami, profe.).


Lógicamente el tema o asunto puede obligarnos a un grado de especialización determinado: general, especializado, divulgativo, etc. Y, por supuesto, nos fijaremos en el modo de transmisión, en si es un texto privado o público, en si se pretende una interacción dialógica, lo que permitiría el uso de rasgos de oralidad y coloquialismos.


Finalmente no podemos olvidar el propósito (tenor funcional): convencer, criticar, informar, etc.; que condicionan las voces del discurso o marcas deícticas.


Normalmente los textos periodísticos utilizan un lenguaje estándar o formal, sin exceso de tecnicismos, pero, para analizar el registro tendremos en cuenta el propósito o tenor funcional. Existirán pues diversas perspectivas (persuadir, informar, convencer, criticar, denunciar).
Tengamos en cuenta las variedades funcionales o diafásicas (registros). Estos registros o modalidades lingüísticas dependerán del medio empleado (oral o escrito), de la materia abordada (divulgativa o especialidad), de la relación entre los interlocutores (de solidaridad o jerarquía), de la función perseguida, etc. Así distinguimos: registro coloquial, formal, familiar, elaborado, espontáneo. Además podemos encontrar en el texto marcas que indiquen lexías o vocablos que pertenezcan a diversas jergas u profesiones, o bien, argots, dependientes de un determinado grupo social (juvenil, argot del hampa, etc.).
Se puede atender además a las variedades socioculturales o diastráticas o niveles sociales, y para ello deberemos tener en cuenta a quién se dirige el texto y por tanto el grado de conocimiento del hablante que presupone el locutor. Estas variedades también han sido llamadas sociolectos y dentro de estos grupos diferenciamos el nivel culto (registro lingüístico elaborado), el nivel medio (grado medio de conocimiento de la lengua), y el nivel vulgar ( poco conocimiento de la lengua).


Es lógico que la variedad diastrática y diafásica se interrelacionen, ya que se entiende que una condiciona la otra: un hablante que posee un nivel culto de la lengua es aquel que es capaz de utilizar el registro más apropiado en cada situación comunicativa, es decir que tiene una buena competencia lingüística. En cambio, el hablante que tiene un nivel vulgar es incapaz de variar el registro y utiliza siempre un nivel poco elaborado con el uso de palabras.
Dentro de las variedades lingüísticas encontramos también las geográficas (o dialectos lingüísticos) y las históricas o diacrónicas). Las primeras hacen referencia a los usos lingüísticos que se emplean en determinados territorios; por ejemplo, dialectos meridionales o septentrionales; en cambio, las variedades diacrónicas se relacionan con los usos o modismos utilizados durante una determinada etapa de la historia de la lengua española. Por ejemplo, el español medieval o clásico.


La intención comunicativa es determinante, lo que puede verbalizarse en el texto en tres tipos diferentes de modalización:
Epistémica: muestra el grado de certeza que el emisor mantiene con el texto. De forma que puede presentarlo como incuestionable (está claro que…, es evidente que…); axiológica o apreciativa donde se manifiesta la actitud que el emisor mantiene según su escala de valores de forma que realiza juicios de valor (me parece bien, afortunadamente, increíble, desgraciadamente…); deóntica, en la que el emisor indica el comportamiento que ha de adoptarse frente al enunciado, obligatoriedad, permisibilidad,, prohibición, etc.


Las funciones del lenguaje: Relacionadas con la finalidad del texto. Los textos expositivos-comunicativos (y dentro de ellos los textos periodísticos de opinión), tienen una doble intencionalidad: por una parte una transacional (informativa) y, por otra, persuasiva (intentar convencer y crear una conciencia determinada). De igual manera se caracterizan por la subjetividad. No obstante, en oraciones, una objetividad aparente puede ser un óptimo recurso para lograr convencer al lector de la postura que se defiende, ya que la subjetividad puede crear prejuicios en el receptor y de ahí que, muchos de estos textos mezclen objetividad y subjetividad.
Las funciones del lenguaje, también llamadas comunicativas, se relacionan con elementos diferentes del esquema comunicativo.
a.- Función representativa (o referencial).- Esta relacionada con el propósito transaccional del texto. Los textos expositivos-argumentativos tienen que transmitir una información sobre el mundo de la cual se extrae una conclusión o para la que se propone una solución. A través de la función representativa se nos transmite una información. Se nos explica un hecho o se lo toma como punto de partida para una reflexión. La función representativa está orientada, dentro del esquema de comunicación, hacia el objeto o referente. Se caracteriza por: -modo indicativo, modalidad oracional enunciativa o aseverativa, entonación neutra, verbos en 3ª p., marcas de impersonalidad, vocabulario objetivo, etc.

b.- Función expresiva (o emotiva).- es la que va ligada al sujeto EMISOR del texto. Permite descubrir la subjetividad del hablante. Los textos periodísticos de opinión (ya sean artículos o editoriales) muestran la postura del EMISOR (que puede ser bien un autor individual –en el artículo-, bien la publicación como entidad –en el editorial) ante un determinado hecho del mundo. Por lo tanto, se trata de textos de carácter subjetivo en los que debe estar presente la función expresiva. Esta función se caracteriza por: deixis personal, interjecciones y entonación exclamativa, modo subjuntivo, modalidad oracional expresiva, vocabulario valorativo, (connotativo), alteración del orden de las palabras (rema-tema), figuras literarias, coloquialismos.

c.- Función apelativa (conativa o exhortativa).- es la que se centra en el RECEPTOR (o narratario) del texto. Es la función que aparece cuando se trata de influir en el receptor. Estos textos tienen como objetivo convencer al receptor de la bondad de la tesis ofrecida por el autor. De modo que, de manera más o menos sutil, esta función debe estar presente en nuestros textos. Los recursos de los que se vale la función apelativa son los siguientes: modo imperativo y fórmulas exhortativas (perífrasis de obligación, interrogaciones retóricas con intencional imperativa, fórmulas de cortesía, 1ª p. del plural, etc.), vocativos, elementos de deixis personal, -vocabulario valorativo, -presencia de argumentos de carácter objetivo (de autoridad, de datos, estadísticas, estudios, etc., interpretados por el autor como apoyo a su tesis).

d.- Función poética.- está orientada hacia la forma del mensaje. La función poética es una característica de los textos literarios, pero también se convierte en una herramienta al servicio de la función apelativa, pues el receptor está más predispuesto a admitir un mensaje si este va acompañado de una forma estéticamente agradable o rompedora. La función poética se basa en la presencia de recursos literarios de diversos tipos (fónicos y rítmicos, semánticos y gramaticales).

e.- Función metalingüística.- se centra en el código (utilizamos el código para definir elementos del propio código). No es frecuente que encontremos esta función en nuestros textos, pero sí se puede dar el caso de que se defina algún término importante para la comprensión del texto.

f.- Función fática.- se centra en el canal (se verifica que el canal de comunicación entre emisor y receptor está abierto). Esta tampoco es una función muy habitual pero en algunos textos los autores buscan establecer una relación de cercanía con el emisor y emplean los recursos de la función fática, para garantizar este ambiente de confianza que se convierte en un recurso más de la función apelativa.

MODALIDAD ORACIONAL
La modalidad oracional de un enunciado va íntimamente relacionada con la función del lenguaje que domine en él, pues depende de la actitud del hablante hacia el enunciado y su intención.
Las diferentes modalidades se dividen en primarias y secundarias:
a.- las primarias: enunciativa, interrogativa, exhortativa.
b.- secundarias: exclamativa, dubitativa, exhortativa.- en ocasiones la modalidad secundaria se combina con una primaria, de modo que la oración tiene una apariencia enunciativa (o interrogativa) pero un contenido exclamativo, dubitativo o desiderativo.
Ej.- Creo que no llegaremos a tiempo = Tal vez no lleguemos a tiempo
-Modalidad enunciativa.- Es la dominante en los textos expositivos-argumentativos y está ligada a la función referencial. Representa la realidad como objetiva y verdadera. Hay dos tipos de oraciones enunciativas:
a.- Afirmativas.- no suelen llevar ninguna marca.
ej.- Hoy es lunes.
En ocasiones pueden aparecer elementos enfáticos que refuerzan la afirmación. En estos casos, la apariencia es enunciativa, pero aparece la subjetividad del emisor (acercándola a la modalidad expresiva)
Ej.- Esta vez sí voy a conseguirlo (estoy seguro).
Ej.- Efectivamente, estaba equivocada.
- Negativas.- llevan marcas de negación. ej.- Hoy no es fiesta.
En ocasiones estas marcas pueden ser reflejo de la subjetividad (la oración se convierte en expresiva a pesar de su apariencia enunciativa)
Ej.- Hoy NO es fiesta. 
Ej.- No saldremos de esta crisis jamás de los jamases. 
-Modalidad interrogativa.- se formula una pregunta que espera una respuesta del receptor. Hay dos clases de interrogativas según por qué parte del enunciado se pregunte:
a.- Totales.- se pregunta por la totalidad del enunciado. La respuesta solo puede ser sí/no (o equivalente).
b.- Parciales.- se pregunta por algún aspecto del enunciado. La respuesta debe hacer referencia a este aspecto.
-¿Qué hora es? Son las cinco.
-¿Cuándo vendrás? A las 7
Según la manera de preguntar las oraciones interrogativas se dividen en:
a.- Directas.- el enunciado reproduce de manera literal las palabras del emisor:
ej.- ¿Qué quieres?
b.- Indirectas.- la pregunta aparece introducida por un verbo de lengua:
ej.- Me dijo si deseaba algo más.
Ej.- Me preguntó dónde estaba el Ayuntamiento.
Las interrogativas directas son aquellas interrogaciones que no esperan respuesta pues, en realidad, muestran los pensamientos del emisor.
ej.- ¿Qué he hecho yo para merecer esto?
o para influir en el receptor (convirtiéndose en una imperativa)
ej.- ¿Me pasas la sal?
-Modalidad imperativa o exhortativa.- intentan influir en la conducta del receptor, exhortándole a hacer algo mediante un mandato o un ruego. Las oraciones imperativas se construyen con los siguientes recursos del lenguaje:
a.- Modo imperativo (para la 2ª persona)/ modo subjuntivo (para el resto de personas y las imperativas negativas)
b.- El infinitivo (coloquialismo).
c.- Elementos de cortesía.
d.- Interrogativas.


-Modalidad exclamativa.- expresan el mundo subjetivo del emisor. Está relacionada con la función expresiva. Suelen tener un tono exclamativo, pero pueden tener también una forma externa enunciativa:
Ej.-¡Te quiero!
Ej.- Creo que voy a ponerme enferma.

-Modalidad desiderativa (u optativa).- Expresan un deseo del emisor.
Ej.- Ojalá apruebes.
En ocasiones pueden tener una apariencia exclamativa:
Ej.- ¡Que me dejes!
o enunciativa:
ej.- Deseo que te vayas
-Modalidad dubitativa.- expresan un enunciado que se presenta como dudoso o probable. Normalmente se construyen en subjuntivo, si van en indicativo expresan una duda atenuada. Suele aparecer con un adverbio que señala la duda. También son frecuentes las perífrasis de tipo modal para expresar la duda:
Ej.- Quizá llueva.
Ej.- Tal vez lloverá (puede que no lo haga).
Ej.- El tren ya debe de haber llegado (quizá ha llegado).

IELEMENTOS DE MODALIZACIÓN
Cuando el hablante se muestra de manera efectiva en el texto hablamos de discurso subjetivo. Sin embargo cuando el hablante se distancia e intenta permanecer al margen del texto hablamos de discurso objetivo.
La modalización es el conjunto de marcar lingüísticas con que el emisor manifiesta su actitud y su postura respecto a lo que dice y respecto al receptor.
Un texto muy modalizado es aquel que muestra muchas marcas de la presencia del emisor (o del receptor) en el texto. Un texto poco modalizado es aquel en el que no podemos rastrear presencia del emisor pues este ha optado por mostrar la realidad de manera objetiva, sin interpretarla.
Los textos expositivo-argumentativos de tipo periodístico de opinión son, por definición, de naturaleza subjetiva. Por lo tanto, encontraremos con frecuencia elementos de modalización. Sin embargo hemos de recordar que, en ocasiones, los autores optan por una aparente objetividad. Es por ello que hemos incluido en nuestro esquema de aspectos de modalización los elementos de objetividad e impersonalidad ya que subjetividad y objetividad se combinarán en nuestros textos.
Los elementos que nos mostrarán el grado de modalización de un texto son los siguientes:
a.-Ausencia de elementos de modalización: recursos para crear la sensación de objetividad.


b.-Deixis.


c.-Vocabulario valorativo.


d.-Fórmulas de expresividad del emisor.


e.-Fórmulas de posicionamiento del emisor.


f.-Llamadas al receptor.


g.-Signos de puntuación y elementos tipográficos.

h.-Figuras literarias.


i.-Registro lingüístico.

Algunas aclaraciones: 
c.- Vocabulario valorativo.- Utilizamos esta etiqueta para referirnos a aquellas entradas léxicas del texto a través de las cuales podemos inferir la opinión del autor respecto al tema del texto. El autor no encara el problema de manera objetiva, sino que nos muestra su opinión respecto al tema del texto. Es un recurso importantísimo en los textos expositivo-argumentativos. Podemos encontrar:
c.1.- sustantivos valorativos: lástima, desprecio, admiración, catástrofe, lealtad, nobleza, esperanza, engaño, subterfugio, salvación,…
c.2.- adjetivos valorativos: verdadero, sincero, despreciable, triste, siniestro, fundamental, prescindible…
c.3.- verbos valorativos: merecer, pretender, disimular, confundir, asesinar… Verbos modales: Expresan el estado subjetivo de las creencias, pensamientos, deseos o sentimientos: Creo, pienso, quiero, lamento, me alegro, hay que, parece qué… verbos que expresan sentimientos del emisor (en 1ª p.) o de los agentes implicados: lamentar, sentir, esperar, desear, creer, opinar, considerar…
c.4.- adverbios y CC de modo: maravillosamente, inesperadamente, injustamente, de manera adecuada,…
c.5.- expresiones cuantitativas: mucho, excesivo, poco, bastante, demasiado…
c.6.- sufijos aumentativos, diminutivos, despectivos: niñato, cosita, chiquitín,…
c.7.- registro lingüístico.

 

En algunos textos nos podemos encontrar con que no hallamos ningún ejemplo de vocabulario valorativo. En estos casos a través de las palabras se nos está transmitiendo una imagen objetiva a través de un vocabulario muy técnico, totalmente objetivo y alejado de cualquier sentimiento personal. Seguramente esto se deba a que el autor ha optado por hacer de la función representativa una herramienta al servicio de la función apelativa: haciendo que el texto parezca absolutamente objetivo evitamos entrar en polémica con el lector. Nuestro texto parece ofrecer una imagen verdadera e indiscutible de la realidad. Se le hace creer al lector que no existe otra alternativa.


d.- Fórmulas de expresividad del emisor.- Van ligadas a la función expresiva y a la modalidad oracional exclamativa. No son muy frecuentes en nuestros textos, pero podrían aparecer cuando el autor opta por recurrir a un registro lingüístico de tipo coloquial para crear una corriente de confianza con el lector y que este acepte de forma más fácil el mensaje. Podemos distinguir entre:
d.1.- Interjecciones: ¡ay! ¡uf! ,¡caramba!
d.2.- Invocaciones, juramentos, insultos, tacos: ¡Por Dios!, ¡Ni por estas!


e.- Fórmulas de posicionamiento del emisor.- El emisor desea influir en sus lectores, variar su conducta. Debe hacerles ver la necesidad de aceptar su tesis y mostrar el camino a seguir. Se pueden utilizar diversas fórmulas:
e.1.- Obligación o necesidad.- perífrasis de obligación (debemos cambiar, hay que plantearse), de posibilidad (deben de ser las diez) y probabilidad (viene a costar 10.000€)
e.2.- Adverbios y locuciones que muestren la postura del emisor respecto a todo el enunciado (son modalizadores, no CC de Modo): evidentemente, quizás, ciertamente, sin duda,…


f.- Llamadas al receptor.- está relacionada con la deixis personal de la 2ª persona. Incluye al receptor dentro del texto:
f.1.- Interjecciones.
f.2.- Insultos
f.3.- Expresiones conativas: ¡cuidado!, ¡atención!, mira,…

g.- Signos de puntuación y elementos tipográficos.- en determinados momentos una negrita, una cursiva, unos puntos suspensivos, etc. sirven para mostrar la postura del autor respecto al texto.
g.1.- paréntesis.- sirven para ofrecer una información adicional. Puede ser un comentario subjetivo del autor, un inciso, una ampliación de información, etc.
g.2.- comillas.- Por una parte sirven para incluir discursos de otros autores (citas literales de autores de referencia o de algún personaje) o para introducir palabras de otras lenguas no aceptadas en nuestro diccionario pero de uso común; pero también sirven para indicar que se está haciendo un uso coloquial de la palabra, que se está utilizando de forma irónica o en otro sentido diferente del que tienen normalmente, etc.
g.3. - puntos suspensivos.- indican una enumeración incompleta o bien que el sentido de la oración queda suspendido y es tarea del receptor completarlo. También puede marcar cierto tono irónico a la oración.
g.4. - cursiva.- las normas ortográficas nos indican que la cursiva sirve para introducir en el discurso títulos de obras, citas de otros autores o palabras extranjeras. También puede utilizarse para destacar cualquier elemento del texto, importante para el autor. Tal vez estemos señalando un uso coloquial del texto, o una ironía o un cambio de significado.
g.5. - letra negrita.- sirve para destacar una idea o expresión importante en el texto.
h.- figuras literarias.- todas las figuras literarias suponen una explosión de subjetividad por parte del autor. Nuestros textos no se caracterizan por mostrar un elevado nivel literario pues se trata de textos dirigidos a un público muy amplio (que puede no ser un experto lector) y, además, son textos que se caracterizan por su condensación (hay muy poco espacio para profundizar en las ideas y, consecuentemente, la forma debe ser lo más directa posible). Por lo tanto no es frecuente que encontremos un exceso de figuras literarias. Sin embargo, si suelen ser habituales los recursos gramaticales (paralelismos, repeticiones), así como las figuras de pensamiento: metáforas, comparaciones, ironías, etc.
Muchos textos intentan convencer al lector mediante la exposición de los hechos de manera exagerada e irónica extremando y ridiculizando el objeto del texto.


i.- frases hechas, refranes, citas.- en algunas ocasiones encontraremos en nuestro texto el uso de frases hechas o refranes. El objetivo del autor es utilizar una serie de conocimientos comunes que, se supone, comparte con el emisor y que le servirán para reforzar sus argumentos. En este caso se está poniendo en marcha lo que los teóricos de la comunicación denominan conocimiento enciclopédico, es decir, aquellos elementos que comparte con una comunidad determinada y que proceden de intereses comunes (refranes, libros, canciones, películas, etc.),
Hemos de tener en cuenta que puede darse el caso de que el autor esté haciendo un uso perverso de estos conocimientos, de modo que signifiquen exactamente lo contrario de lo normalmente establecido.
Los autores suelen recurrir a citas: si se trata de citas de obras de autores de prestigio normalmente sirven para reforzar un argumento (incluso cuando lo que se hace es poner en cuestión la veracidad de la cita) respaldándose en el peso que ese determinado autor tiene en el campo del que se trate.
No hace falta, sin embargo, que las citas sean de autoridad. En ocasiones encontramos citas de personajes populares, mitos de la cultura popular, películas, canciones… En este caso el mayor peligro es que el receptor no reconozca la cita, cosa posible si no comparten la misma enciclopedia (por razones de edad, educación, religión, procedencia sociocultural, sexo, etc.). Cuantas más citas tengamos de este tipo más subjetivo será el texto pues el autor está echando mano de sus referentes más cotidianos e intenta conectar con aquellos que los compartan.

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