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Apuntes 2º ESO. Tema 8: Reglas s/x, atributo y predicativo, características del teatro

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REGLAS ORTOGRÁFICAS DE LA X Y LA S
Palabras que se escriben con X
1.Las palabras que empiezan por la sílaba ex seguida del grupo pr. : Exprimir, expresamente, exprés o expreso.
2. Casi todas las palabras que empiezan por la sílaba ex seguida del grupo pl. : Ejemplos: Explicar, explanada, explotar o exploración. Excepciones: Espliego, esplendor y todos sus derivados.
3. Las palabras que empiezan por Xeno- (extranjero), Xero- (seco, árido) y Xilo-(madera). Ejemplos: Xenofobia, xerografiar o xilófono.
4.Las palabras que empiezan por el prefijo Ex- (fuera, más allá, cargo en el que se ha cesado). Ejemplos: Excarcelar, extremo o exministro.
5. Las palabras que empiezan por el prefijo Extra- (fuera de). Ejemplos: Extraordinario, extraterrestre o extramuros.
Ortografía de la S
1. En los adjetivos terminados en oso y osa. Ejemplos: generoso, hermoso, temerosa y graciosa.
2. En los adjetivos terminados en aso, eso, oso y uso. Ejemplos: escaso, travieso, perezoso y confuso.
3. En las palabras terminadas en sión que sean derivadas de una palabra que termina en so o sor.Ejemplos: recesión, que proviene de la palabra receso, o ascensión, de ascensor.
4. En la mayoría de los sustantivos terminados en eso.Ejemplos: peso, hueso, ileso, etcétera.
Son excepción a esta regla, entre otras, las palabra aderezo, pescuezo, cerezo y tropiezo.
5. En los adjetivos que forman su grado superlativo con las terminaciones ísimo e ísima. Ejemplos: buenísimo (extremadamente bueno) o bellísima, (extremadamente bella).
6. En los gentilicios terminados en ense y es. Ejemplos: albacetense y genovés.
7. En las palabras terminadas en isco y usco.: Ejemplos: mordisco y pardusco. Las excepciones son blanquizco, blancuzco, y negruzco.
8. En las palabras derivadas que terminan en esco y esca.Ejemplos: caballeresco y picaresca.
No hay que olvidar que existen terminaciones verbales terminadas en ezco, que no tienen relación con esta regla, puesto que no son palabras derivadas, sino formas verbales, por ejemplo, merezco, crezco, ofrezco, etcétera.
9. En las palabras derivadas que terminan en sivo y sible. Ejemplos: excesivo y comprensible.

Ejemplos de metáforas y metonimia:
Metáfora: Andalucía, paraíso cultural. Sus ojos, dos soles. Sus dientes, perlas. La lectura, una puerta a la imaginación.
Metonimia: figura retórica de pensamiento que consiste en designar una cosa con el nombre de otra con la que existe una relación de contigüidad espacial, temporal o lógica, por la que se designa el efecto con el nombre de la causa, el signo por la cosa significada, el contenido por el continente, el instrumento por el agente, el producto por el lugar de procedencia, el objeto por la materia con la que está hecho: el cuello de la camisa (por el lugar donde está), peino al niño (por, peino el cabello); logró reunir hasta mil cabezas (por, mil vacas), tiene en su casa un Dalí (por un cuadro de Dali), es un batuta genial (por, es un director de orquesta genial), se tomaron dos tazas (por, dos café); vendió tres óleos (la materia sería la palabra óleo que sustituye a tres cuadros).

Complemento atributo:
En gramática, el atributo es una función sintáctica o constituyente sintáctico que forma el núcleo o parte esencial del llamado predicado nominal, formado necesariamente por un verbo copulativo (ser, estar, parecer) y el citado atributo. Suele estar formado por un sintagma adjetival ("Ese chico es muy bueno") o un sintagma nominal ("Ese chico es el pintor") que expresan una cualidad "atribuida" a un sustantivo que funciona como sujeto del citado predicado nominal, y más raramente por un infinitivo ("Eso es mentir"), por una proposición ("Ese está que trina") o por un sintagma preposicional ("Ese queso parece de Burgos") o adverbial ("Yo soy así").
En muchas lenguas indoeuropeas este tipo de predicados usa un verbo copulativo que no tiene significado semántico alguno y sólo cumple funciones sintácticas . Es el complemento que lleva, el atributo, el que tiene todo el significado. En otras lenguas de América y Asia se realiza simplemente yuxtaponiendo el sujeto nominal al atributo sin que medie ningún verbo copulativo. Algunos ejemplos en castellano de oraciones con predicado nominal son:
Ese coche es lento
Todos estuvimos muy cansados ayer
Ese vestido parecía menos claro con esa luz
Complemento predicativo.
Va con verbos predicativos.
Es la función sintáctica que, por un lado, acompaña a un verbo y, por otro, expresa una cualidad, propiedad o estado del sujeto o del complemento directo (CD).

Ejemplo:

Su hija salió muy contenta del examen.

sujeto NV CPvo CCLugar

Encontré secas las flores.

NV CPvo CD

En la primera oración, el sintagma “muy contenta” acompaña o complementa, por una parte, al verbo (el predicativo responde a la pregunta “¿cómo salió?”) y, por otra parte, complementa al sujeto, del que dice una cualidad o estado y con el que concuerda en género y número. En la segunda oración, “secas” es un predicativo que complementa al verbo (“¿como las encontré”) y al complemento directo (“las flores”).


Así pues, el complemento predicativo es bifuncional, es decir, modifica o complementa simultáneamente a dos elementos: un verbo predicativo (es decir, distinto de ser, estar y parecer) y un sujeto o un complemento directo, con cuyo núcleo concuerda en género y número. Otros ejemplos:


Llegó cansada del parque. Salió muy feliz del examen.

El bebé duerme feliz en su cuna.

Compró barato su piso.

Nombraron delegada a Laura.

Mi prima trabaja de camarera.

CARACTERÍSTICAS DEL TEATRO COMO GÉNERO LITERARIO

Según el DRAE, la dramática es el “género literario al que pertenecen las obras destinadas a la representación escénica, cuyo argumento se desarrolla de modo exclusivo mediante la acción y el lenguaje directo de los personajes, por lo común dialogado”. A diferencia de la narrativa, el teatro tiene que contar una historia en un lapso no demasiado largo, y además debe hacerlo manteniendo vivo el interés del público. Por ello, en el teatro prima sobre todo la acción, el conflicto, expresado a través de la palabra y el gesto de los personajes. El teatro es, pues, una manifestación artística compleja, suma de texto literario y elementos escénicos. Así, aunque el teatro pueda ser leído, el único lugar en el que el texto existe plenamente es en el escenario teatral. El teatro conjuga texto y espectáculo, y ambas facetas son estudiadas. La parte literaria suele designarse con el término dramaturgia; los elementos relativos a la puesta en escena se engloban bajo el concepto de escenificación.


LA ACCIÓN TEATRAL


La acción teatral viene determinada por tres elementos básicos: la palabra, el tiempo y los personajes.

La palabra
En el teatro, toda la acción verbal del drama es dialéctica, es decir, dialogada. Presenta un conflicto, una tensión entre los personajes. Existen varias formas de organizar y presentar la palabra en la escena. La más habitual es el diálogo entre dos personajes. Por lo general, un diálogo de intervenciones breves y encadenadas suscitará en el espectador mayor sensación de dinamismo, mientras que las intervenciones más extensas suelen desacelerar la escena y aportan mayor información y reflexión.

Un recurso teatral típico es el monólogo, el parlamento que un personaje pronuncia para sí mismo, sin más testigos que el público. El más famoso monólogo teatral es el de Segismundo en La vida es sueño de Calderón de la Barca. El monólogo resulta un modo eficaz de presentar los pensamientos y sentimientos de un personaje concreto, una forma de definir con rapidez y efectividad su caracterización.

Otro recurso dramático de gran rendimiento es el aparte, es decir, las palabras que un personaje dice para el público aparentando que otros personajes que están en escena no lo oyen.

El tiempo: Una diferencia fundamental entre el texto teatral y la narración estriba en el tratamiento dado al tiempo. El tiempo teatral es siempre un tiempo concentrado porque la representación transcurre en un tiempo real, ante los ojos del espectador. Las obras se organizan en actos y escenas, ya que de este modo pueden mostrar el tiempo de los acontecimientos en la escena. Antiguamente las obras teatrales se representaban en cinco actos, pero en el teatro español es habitual ver tres actos que suelen coincidir con la presentación, el nudo y el desenlace del texto narrativo.
(Los actos suelen dividirse en escenas, que vienen marcadas por la entrada o salida de algún personaje).

Los personajes


La condensación característica del teatro impide profundizar en la psicología de todos los personajes. Los secundarios del drama no suelen tener gran densidad, pues apenas hay tiempo para caracterizarlos. A veces, incluso los protagonistas son meros representantes de un modelo de comportamiento, un tipo humano. Si el personaje no está individualizado, puede definirse como un carácter (por ejemplo el soldado bravucón y pendenciero. Personajes tipo existen muchos: el galán y la dama, el padre y hermano de la dama, el clown, el criado, el rey etc.
Si bien antiguamente los personajes eran tipos, después del Romanticismo es habitual que se ahonde en el carácter de los personajes que muestran mayor profundidad.

 

 

COMPONENTES ESCÉNICOS


Los autores dramáticos no suelen limitarse a escribir el texto que los actores deben pronunciar. Por lo general añaden ciertas indicaciones sobre el modo en que debería llevarse la obra a las tablas. Esas indicaciones, llamadas acotaciones, contienen información sobre la entrada y salida de personajes, indumentaria, acciones que realizan, etc.
Junto a las acotaciones también facilitan información importante los apartes.


En cuanto a la escenografía, cabe recordar que los elementos de decorado utilizados en el teatro español han ido variando con el tiempo. En el siglo XVII, el espacio de representación más habitual es el corral de comedias, un teatro con una distribución escénica bastante sencilla: un tablado donde interpretan los actores, dos puertas al fondo para las entradas y salidas, y un piso superior con ventanas y un balcón.
La mayor parte del presupuesto de las compañías teatrales se invertía en el vestuario.

En el Romanticismo alcanzaron un enorme éxito las llamadas comedias de magia, que versaban sobre historias fantásticas, a menudo inverosímiles; su popularidad dependió en gran parte del uso y abuso de la escenografía y los efectos visuales. El teatro moderno cuenta con los medios necesarios para realizar los montajes más complejos. Hoy en día, el exceso o la ausencia de escenografía dependen de las decisiones del director de escena antes que de limitaciones técnicas.

 

LOS SUBGÉNEROS DRAMÁTICOS

Desde la Antigüedad griega, los dos principales géneros teatrales han sido la tragedia y la comedia, que se diferencian sobre todo por su final y por las características de sus personajes.

La tragedia concluye siempre con la muerte de uno o varios personajes. Los personajes trágicos no son gente común, sino reyes, nobles o héroes: son seres superiores a nosotros, pero no tan distintos como para que no sintamos simpatía por ellos y lamentemos su triste final. Es habitual en las tragedias que el destino (‘fatum’) desempeñe un papel destacado: los protagonistas tratan de luchar contra la fatalidad que los persigue. Los máximos representantes de la tragedia griega fueron Esquilo (La Orestíada), Sófocles (Edipo rey) y Eurípides (Medea). De la tragedia romana, Séneca (Edipo).


Cuando los personajes son seres normales y no dioses o héroes, la obra suele recibir el nombre genérico de drama (La casa de Bernarda Alba). El DRAE define el drama como “obra de teatro o de cine en que prevalecen acciones y situaciones tensas y pasiones conflictivas”.

La comedia representa el polo opuesto a la tragedia: suele tener un comienzo conflictivo, caracterizado por la aparición de un problema que se supera a lo largo de la obra para alcanzar un final feliz. Los personajes de la comedia suelen ser gente del pueblo, personajes cotidianos no muy distintos de nosotros. La comedia busca nuestra complicidad a través de la risa. Una espléndida comedia de Lope de Vega es El perro del hortelano.

Existe un tercer subgénero, la tragicomedia, que se caracteriza por hallarse a medio camino entre la comedia y la tragedia. Suelen ser tragicomedias aquellas obras de final desafortunado en las que aparecen elementos cómicos y personajes de distinta extracción social (La Celestina o Tragicomedia de Calisto y Melibea, como la llamó Fernando de Rojas).

Junto a las obras teatrales de gran extensión ha existido siempre un teatro menor, de corta duración, cómico y a menudo costumbrista. Estas piezas breves solían representarse en los entreactos de las comedias, como distracción para el público que esperaba la reanudación de la obra principal.

Destacan:

-El paso, pieza breve y cómica, popularizado por Lope de Rueda (Las aceitunas).

-El entremés, pieza en un solo acto, cómica y con personajes populares, siempre magistral en manos de Cervantes (El viejo celoso). Famosos son también los de los hermanos Álvarez Quintero (Ganas de reñir).

-El sainete, obra popular independiente, en uno o más actos, que alcanza sus mejores momentos con Ramón de la Cruz (Manolo, tragedia para reír y sainete para llorar) y Carlos Arniches (Don Quintín el amargao).

-La farsa, obra cómica, breve, y sin otra finalidad que la de hacer reír. Suele tener un marcado carácter satírico y se caracteriza por la exageración de las situaciones (por ejemplo, La zapatera prodigiosa, de García Lorca).

Escenografía:
Sean estos corpóreos (decorado, accesorios), la iluminación o la caracterización de los personajes (vestuario, maquillaje, peluquería); ya sea la escenificación destinada a representación en vivo (teatro, danza), cinematográfica, audiovisual, expositiva o destinada a otros acontecimientos. La escenografía o pintura de escena tiene sus raíces en el teatro griego.

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